Teoría de las inteligencias múltiples
Existe una teoría llamada “Teoría de las Inteligencias Múltiples” propuesta por Howard Gardner. Esta teoría especifica que la inteligencia humana no es un factor unitario.
Gardner considera que tenemos distintas inteligencias que nos permiten conocer el mundo:
- Lógico – matemático
- La lingüística
- Espacial
- La musical
- La corporal – kinestésica
- Naturalista
- La inter personal
- La intra personal
La Inteligencia Emocional
La palabra emoción tiene su raíz en la palabra motore que significa mover. nuestras emociones son las que muchas veces nos llevan a actuar de alguna forma.
La inteligencia emocional implica:
- Capacidad para percibir las emociones de forma precisa: Saber identificar las distintas emociones que se presenten
- Capacidad para comprender las emociones: Saber qué las causó o las motivó y cómo nos afectan las mismas.
- Capacidad para controlar las emociones: Dominio propio frente a mis emociones. Yo controlo mis emociones y no ellas a mi.
- Capacidad para comprender las emociones ajenas: Saber identificar las emociones de las otras personas y aprender cómo manejarnos frente a las mismas.
Estos pasajes nos enseñan cómo debemos manejarnos en nuestras relaciones con los demás:
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”
Filipenses 2:3
- Este pasaje nos muestra la importancia de cultivar la humildad en nosotros y ver a los demás como superiores a mi mismo.
“Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros”.
Romanos 12:10
- En este pasaje podemos ver la forma en la que debemos amarnos los unos a los otros, un amor que debe ser desinteresado y que da preferencia al otro por encima de uno mismo.
“Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión”.
Romanos 12:16
- Nuestras relaciones con los demás no deben estar plagadas de altivez, no debemos creernos mejores que los demás. Debemos buscar asociarnos con aquellos que buscan la humildad.
“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”.
Romanos 12:18
- En nuestras relaciones con los demás, en cuanto dependa de nosotros, debemos procurar la paz en cada circunstancia que se nos presente.
El orgullo
El orgullo es: soberbia, altivez, arrogancia, vanidad
El orgullo no es: Humildad, sencillez, mansedumbre
El orgullo nos lleva a vernos mejor de lo que verdaderamente somos ya que nos hace tener una imagen distorsionada de lo que somos y nos lleva a creernos mejores que los demás.
Lo que nos enseña la Palabra sobre el orgullo
Salmos 10:4 : El orgulloso no busca a Dios
Salmos 31:23: La soberbia tiene consecuencias
Proverbios 8:13: Dios aborrece el orgullo
Proverbios 11:2: Con el orgullo viene la deshonra
Abdias 1:3: el orgullo engaña
Mateo 23:12: El que se engrandece será humillado
Santiago 4:6: Dios resiste a los soberbios
Proverbios 16:18: Delante de la destrucción está la altivez de espíritu
Proverbios 29:23: El orgullo del hombre lo humillará
Cómo luce una persona orgullosa
- Se enfoca en los errores de los demás
- Tiene un espíritu crítico hacia los demás
- Ve a los demás como inferiores
- Es autosuficiente
- Siempre quiere demostrar que tiene la razón
- Es demandante
- Siempre quiere ser servido
- Tiene la necesidad de ser reconocido y apreciado.
- Se hiere cuando otros son promovidos y él es ignorado
- Cuando otros lo critican siempre tiende a defenderse o justificarse.
- Se preocupa bastante por lo que los demás puedan pensar de él.
- Le cuesta trabajo decir: “Me equivoqué, por favor perdóname”
- Tiende a esperar que el otro venga a pedir perdón cuando hay algún conflicto.
- Entiende que él está bien y que el otro es el que necesita cambiar.
El máximo ejemplo de humildad
“Haya, pues, en ustedes esta actitud (esta manera de pensar) que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló El mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.
Filipenses 2: 5 - 8
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